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Portada Opinión Opinión ¿Por qué son necesarias las políticas de igualdad de género dirigidas a los hombres?
¿Por qué son necesarias las políticas de igualdad de género dirigidas a los hombres? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Paco Abril   

Políticas de igualdad dirigidas a hombresDe la masculinidad tradicional a la masculinidad emocional, igualitaria, sostenible y no violenta.

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En la mayoría de países la perspectiva masculina en el debate de la igualdad de género continúa generando algunas resistencias. Los hombres son percibidos como el sexo fuerte y dominante mientras que las mujeres son vistas como discriminadas y necesitadas de medidas y acciones positivas. Esta visión muestra, en cierta medida, el fracaso por comprender los hombres como género, a la vez que asocian la masculinidad al concepto de poder sin tener en cuenta los diferentes tipos de hombres, las diferentes formas de vida y de intereses.

Sin embargo, desde que se han puesto en evidencia las dificultades de la identidad masculina (Kimmel, 1987), se define el hombre como el sexo débil, víctima de numerosas fragilidades, tanto psíquicas como físicas (Segal, 1990). Las estadísticas sociales y de salud indican un alto precio para los hombres en las sociedades occidentales. Los hombres están sobrerepresentados entre los adictos a las drogas y en la población encarcelada. La esperanza de vida de los hombres es menor comparada con la de las mujeres. Los chicos tienen más problemas de comportamiento en la escuela que las chicas y una proporción considerable de estos necesitan más medidas compensatorias. El fracaso escolar es considerablemente más alto entre los chicos que entre las chicas.

Los estudios de género indican que el género es una construcción social y cultural. Así, la identidad femenina es producto de esta construcción basada en la división sexual del trabajo y en el sistema patriarcal que sustenta la desigualdad entre los géneros. La masculinidad también responde a este proceso de construcción social y cultural. Por esto, a finales de los años setenta del siglo xx empezaron los estudios sobre masculinitdad, precedidos de veinte años de contribuciones académicas feministas a los estudios de género.

Dentro de los estudios de masculinidad hay diferentes perspectivas y enfoques (Clatterbaugh, 1997). Las corrientes principales son la postura profeminista, que utiliza el bagaje teórico feminista por comprender la masculinidad. Entre los autores principales de esta corriente encontramos Michael Flood, Jeff Hearn, Michael Kimmel, R.W. Connell, Vic Seidler, Michael Messner, John Stoltenberg y Josep Vicent Marqués. La visión sobre los derechos masculinos asume la defensa de los hombres enfrente de los costes psíquicos y sociales de la masculinidad; entre estos encontramos Warren Farrell y Herb Goldberg. En este enfoque también se situarían la corriente masculinista y los movimientos en defensa de la custodia compartida y los derechos de los padres. La perspectiva espiritual, que utiliza recursos de la psicología y se preocupa por el desarrollo interno de los hombres; dentro de esta perspectiva tendríamos las tradiciones junguianes y la Gestalt; uno de los autores más reconocidos en esta corriente es Ropero Bly. La perspectiva socialista, centrada en la relación entre la masculinitat y la estructura de clases en el sistema capitalista patriarcal; representantes de esta corriente son autores como R. W. Connell, David Morgan y el investigador noruego Oystein Holter. La postura conservadora, que señala que la masculinidad es un atributo natural, esencial a los hombres y fundamental para la supervivencia humana. Y, finalmente, la corriente que se centra en las minorías sexuales, étnicas, religiosas y su relación con la masculinidad; aquí encontraríamos R. W. Connell, Robert Brannon y Ken Plummer.

En los años noventa del siglo XX, igual que ha pasado con el género femenino, el foco ha pasado de la consideración de los sujetos masculinos como singular: El hombre, en una visión pluralista: los hombres. En este contexto Connell (1995) desarrolla el concepto de masculinidad hegemónica o tradicional, que corresponde, en la dinámica cultural y social, al grupo que exige y sostiene una posición de liderazgo en la vida social. En torno a este grupo Connell construye tres categorías que están relacionadas e interactúan con la masculinidad hegemónica o tradicional. La masculinidad subordinada, que supone un tipo de relación entre sujetos en situación de dominación y subordinación; el ejemplo más claro es la dominación de los hombres heterosexuales sobre los hombres homosexuales: la exclusión política y cultural, la violencia y discriminación hacia los hombres gays ejercida por los hombres heterosexuales y la estructura heterocentrista. La masculinidad cómplice, propia de hombres que no encajan en el modelo de masculinidad hegemónica pero que tienen ventajas de este modelo. Finalmente, la masculinidad marginada, que hace referencia a la estructura de clase y la etnicidad; es decir, al estar representada la masculinidad hegemónica por hombres blancos, de clases sociales medianas y altas con poder y privilegios, los hombres de clases sociales bajas y no blancos estarían marginados respecto a los primeros.

Estas categorías elaboradas por Connell sitúan el análisis de la masculindad en una dimensión dinámica, histórica, relacional y heterogénea. Es decir, más que una categoría fija, la masculinidad puede cambiar a lo largo del ciclo vital, a través de las relaciones de género que se establecen y según los contextos históricos y sociales. Así, la masculinidad deja de ser una entidad monolítica para conceptualizarse como heterogénea y plural y que ha de examinarse en interacción con las relaciones sociales y el ciclo vital. Esto abre la puerta a tener en cuenta, en el análisis de la masculinidad, la diversidad y las diferentes situaciones en la vida de los hombres. Se empieza a hablar de masculinidades y no de masculinidad.

Como senyala Badinter (1993), las masculinidades son al mismo tiempo relativas y reactivas. Así, cuando cambia la feminidad, cuando las mujeres quieren redefinir su identidad, la masculinidad se desestabiliza. Es decir, un cambio en los roles de las mujeres, más participación en el espacio público y más empoderamento femenino debe suponer un cambio en las masculinidades. Por esto últimamente se habla de la crisis de la masculinidad o de la deriva de la masculinidad hegemónica o tradicional hacia otros modelos más igualitarios y sostenibles (denominados “nuevas masculinidades”) en qué los hombres exploran o desarrollan su parte emocional y se implican en la esfera reproductiva, especialmente en la paternidad activa y responsable. Pero no todos los hombres responden del mismo modo , hay quien delante de los cambios sociales y culturales se aferran a las posiciones de poder y utilizan la violencia y la subordinación de las mujeres y la de los otros hombres no hegemónicos por reivindicar y mantener su estatus de privilegio (Lorente, 2008).

Ante esto y por propiciar este giro de la masculinidad tradicional a un tipo de masculinidad mas emocional, igualitaria, sostenible y saludable, a principios del siglo XXI, se empiezan a desarrollar tímidamente, en algunos países, políticas de igualdad de género que incluyen o se dirigen a los hombres. En los apartados siguientes nos centraremos en este tema.

Las políticas públicas de género y los hombres.
La estrategia del mainstreaming de género pretende elevar la igualdad de género al principio de interés general y convertirla en política central de la acción pública. Esta estrategia ha guiado en los últimos años, con más o menos éxito, la agenda política de muchos países europeos. Las políticas de género han significado una mejora histórica en la eliminación de las barreras que sustentan la desigualdad y, especialmente, en la mejora de la situación de las mujeres. Aún así , todavía queda mucho por hacer porque la estrategia del mainstreaming de género se instale en las políticas públicas, en la reducción de la desigualdad por razones de género y en el empoderamiento de las mujeres.

A excepción de Escandinavia, aún cuando la definición de mainstreaming de género incluye explícitamente los hombres, en la mayoría de países no han sido un objetivo en términos de igualdad de género (Scambor y Scambor, 2008).
Desde nuestro punto de vista, si queremos conseguir que el mainstreaming de género introduzca la igualdad de género como principio de interés general en las políticas públicas, esto implica la necesidad de que los hombres también asuman activamente estos principios, hecho que hace necesario que se desarrolle una perspectiva de género masculina para la igualdad.

El debate sobre los hombres y la igualdad de género aparece en los foros internacionales a mediados del años noventa del siglo XX. En la Declaración de Beijing y en la Plataforma de Beijing para la Acción en la Política General (Naciones Unidas, 1995) se apuntaba la necesidad de animar los hombres para que participaran en todas las acciones hacia la igualdad de género. La plataforma indicaba como temas a tratar: la responsabilidad de los hombres con la familia; el dominio de los hombres en la estructura sociopolítica; la violencia contra las mujeres sustentada por las relaciones de poder y la desigualdad entre hombres y mujeres; y la salud y la responsabilidad en el comportamiento sexual y reproductivo. Estas recomendaciones sitúan la inclusión de los hombres en la igualdad de género desde la perspectiva que esto favorecerá y mejorará la situación de las mujeres, sin tener en cuenta los beneficios que al fin y al cabo puede comportar para los mismos hombres.

Sin olvidar el beneficio que tiene, para las mujeres, la inclusión de los hombres en la igualdad de género, hay un cambio de perspectiva en el documento de la 48a sesión de la Comisión de la Situación de las Mujeres de las Naciones Unidas, de marzo de 2004. Los gobiernos participantes acordaron una serie de conclusiones sobre el papel de los hombres y los chicos en la consecución de la igualdad de género. Se pidió a políticos, gobiernos, organizaciones de las Naciones Unidas y sociedad civil la promoción de acciones en todos los niveles y áreas, como la educación, los servicios de salud, la formación, los medios de comunicación y las empresas por incrementar la contribución de los hombres y los chicos a la igualdad de género. Entre las conclusiones y recomendaciones señaladas en el documento destacamos: 

 * Fomentar en los hombres y chicos el desarrollo de la igualdad de género, especialmente en aquellos hombres con poder de decisión (políticos, legisladores, responsables de programas y recursos públicos y privados). 
* Promover la ética del cuidado entre los padres, las madres y los custodios legales para el bienestar de los niños y niñas y la promoción de la igualdad de género. Impulsar programas educativos y de formación dirigidos a la promoción de la cura y la corresponsabilidad doméstica. En este sentido, la inclusión de los hombres en estos programas educativos es un factor clave.
* Diseñar políticas y programas de igualdad de género y mainstreaming de género dirigidos especialmente a hombres y chicos. 
* Promover programas educativos que revisen los estereotipos de género, en la escuela, en el currículum, los libros de texto y entre el profesorado, dirigidos a potenciar un cambio sociocultural y una participación equitativa de las mujeres y los hombres en la sociedad.

* Realizar campañas informativas y de sensibilización dirigidas a los hombres y jóvenes por promover la igualdad de género. 
* Tomar medidas efectivas por combatir el sexismo y la pornografía y la violencia contra las mujeres en los medios de comunicación tradicionales y en los nuevos medios de comunicación e información. 
* Adoptar e implementar legislación o políticas que promuevan la conciliación de la vida laboral y familiar entre los hombres y las mujeres y la equiparación salarial de mujeres y hombres. Reducir la segregación ocupacional, extender el permiso parental y promover la flexibilidad horaria y el teletrabajo. 
* Promover en los hombres el cuidado de personas grandes, dependientes o enfermas. 
* Diseñar e implementar programas dirigidos a hombres y jóvenes que tengan por objeto la eliminación de todas las formas de violencia y la actitud responsable y segura en la sexualidad y el comportamiento reproductivo. 
* Realizar búsqueda sobre hombres y jóvenes en relación con la igualdad de género y identificar buenas prácticas. 
* Promover la participación de los hombres en organismos que tengan por objetivo la mejora de la situación de las mujeres.

La comisión proclama que todas las personas se beneficien de la igualdad, reconoce explícitamente la capacidad de cambio de los hombres y recomienda iniciativas por eliminar estereotipos de género y promover la igualdad. Un aspecto importado es el hecho de subrayar que la utilización de recursos destinados a los hombres no se debe hacer con menoscabo de los recursos destinados a las mujeres y que las políticas de género se deben centrar en las relaciones entre mujeres y hombres, en vez de los hombres y las mujeres por separado.

El año 2005 el papel de los hombres en la promoción de la igualdad de género, centrado en la conciliación de la vida laboral y familiar, fue una de las áreas estratégicas prioritarias de la financiación de los programas de igualdad de género de la Unión Europea. A la vez, el informe sobre igualdad de género de la Comisión Europea del 2005 marca uno de los cambios principales en las políticas públicas de género. En el informe se reconoce que los esfuerzos por promover la igualdad de género han sido principalmente centrados en las mujeres. Se concluye que los cambios en las mujeres también afectan los hombres. Así, la igualdad de género tiene que ver con las relaciones entre mujeres y hombres basadas en la igualdad de derechos, igualdad de responsabilidades e igualdad de oportunidades en todas las esferas de la vida.

El informe contiene un capítulo que se dirige a los hombres para la consecución de la igualdad de género, en el que se explicita que la promoción de la igualdad entre mujeres y hombres implica cambios tanto entre los hombres como entre las mujeres. Se destaca que es esencial, tanto para los hombres como para las mujeres, participar en la creación de nuevas estrategias por conseguir la igualdad de género.

Durante la segunda parte del 2006 la presidencia finlandesa de la Unión Europea da un impulso a la inclusión de los hombres en las políticas de igualdad de género. Una de las prioridades nacionales del gobierno finés respecto a la igualdad de género fue evaluar los temas de la igualdad de género desde la perspectiva de los hombres. Como parte del programa de la presidencia, Finlandia organizó una conferencia de expertos titulada “Men and gender equality. Towards progressive policies” (Los hombres y la igualdad de género. Hacia políticas progresivas). Bajo la misma presidencia y a raíz de las conclusiones de la conferencia, el Consejo de la Unión Europea en su sesión 2767, de diciembre de 2006 aprobó el documento “Los hombres y la igualdad de género”. En este documento se reconoce que por mejorar la situación de las mujeres y fomentar la igualdad de género se debe tener en cuenta la implicación de los hombres en la igualdad de género y el impacto positivo que tiene sobre los hombres y sobre el bienestar de la sociedad en conjunto.

También, como ya había hecho antes la recomendación de las Naciones Unidas, señala que las iniciativas relacionadas con la igualdad de género para los hombres y chicos no han de ir con menoscabo de las iniciativas de igualdad de oportunidades y los recursos para las mujeres y las niñas. El documento invita los estados miembros a tener en cuenta los dos géneros a la hora de emprender medidas y proyectos destinados a fomentar la igualdad de género, enfatizando la importancia de aumentar la participación activa de los hombres en las políticas destinadas a la consecución de la igualdad de género en cada ámbito nacional y en el ámbito de la Unión Europea.

Dos perspectivas para la inclusión de los hombres en las políticas de igualdad de género.
El documento publicado por el Ministerio de Asuntos Sociales y Salud de Finlandia “Men and Gender Equality. Policy in Finland” (Los hombres y la igualdad de género. Políticas en Finlandia) (Ministry ofoff Social Affairs and Health, 2007) apunta dos perspectivas para la inclusión de los hombres en las políticas de igualdad de género. Estas perspectivas obran el debate sobre qué hace falta hacer en primer lugar y qué va después en la inclusión de los hombres en las políticas de género. Este debate no exento de tensión ha marcado la priorización de las políticas en los gobiernos, las asociaciones y los grupos de hombres: la igualdad de género necesita los hombres y los hombres necesitan la igualdad de género. La primera de estas perspectivas destaca que el más importante es concentrarse en acciones que apoyen el rol de los hombres a la hora de mejorar la situación de las mujeres. Estas acciones incluyen, por ejemplo, la reducción de la clientela de las prostitutas, mayoritariamente masculina. Otro ejemplo es que una distribución equitativa del trabajo doméstico y de cuidado requiere que los hombres tengan más responsabilidad en la esfera reproductiva.

La otra perspectiva pone el acento en el hecho que los hombres necesitan la igualdad de género porque se benefician, a la vez que implica que hace falta concentrarse en acciones que reduzcan los problemas que afectan específicamente los hombres. Esta perspectiva parte del hecho que en algunos temas de igualdad de género los hombres están en desventaja respecto a las mujeres. Por ejemplo, en ciertas ocupaciones como por ejemplo la educación, especialmente la infantil; en la salud, por las conductas de riesgo y un menor acceso a los servicios de salud; en ciertas áreas de la vida familiar, como por ejemplo el divorcio y la custodia compartida. Una de las primeras tareas de estas acciones es ofrecer una serie de servicios que ayuden los hombres en diferentes situaciones de crisis.

Se debe decir, pero, que las dos estrategias pueden ser complementarias. Un proyecto que tenga como objetivo principal mejorar la situación de los hombres puede tener, también, un impacto positivo en la situación de las mujeres. A la vez, un proyecto que pretenda reforzar la participación de los hombres en la mejora de la situación de las mujeres puede, también, mejorar la calidad de vida de los hombres.
La recomendación en el diseño de políticas y programas dirigidos a hombres es que se evalúe que impacto tienen en las mujeres y su situación.

Ejemplos concretos de políticas y programas de género de inclusión de los hombres.
La inclusión de los hombres en las políticas de género es un hecho incipiente en muchas partes del mundo. Los países pioneros en este tipo de políticas han sido aquellos dónde la igualdad y la equidad de género se ha introducido antes en la agenda política. En este sentido destacan los países nórdicos
En este apartado analizaremos diferentes tipos de políticas y programas de género que incluyen los hombres, en algunos países del norte y del centro de Europa, en España y en Catalunya.

La inclusión de los hombres en las políticas de género en los países nórdicos.
Los países nórdicos son los que más han adelantado en la igualdad de género, tanto con respecto a la legislación y las políticas como en la igualdad real. Por ejemplo, en Suecia, este tema aparece desde hace diez años en las políticas nacionales de igualdad de género. Aún así, todavía no se ha conseguido eliminar los estereotipos de género y la desigualdad estructural entre hombres y mujeres. Con respecto a la inclusión de los hombres en las políticas de género también han sido países pioneros en este tema, especialmente en el que hace referencia a temas de corresponsabilidad y paternidad responsable.

La legislación de la mayoría de estos países ya reconocía el permiso de paternidad propio e intransferible a los padres, desde mediados de los años noventa. Islandia tiene, desde el 2001, uno de los permisos de paternidad más adelantados del mundo: otorga tres meses de permiso, intransferible a los padres, tres meses a las madres y tres meses que la pareja puede decidir si los coge el uno el otro.
En la mayoría de países nórdicos el tema de los hombres y la igualdad de género hace referencia a la promoción de la paternidad activa y la responsabilidad de los hombres en la cuidado de los hijos y/o hijas. La violencia contra las mujeres y la lucha contra la prostitución es otro de los temas que aparece con frecuencia. Otros aspectos tratados son: los problemas de los chicos en la educación y la exclusión, la formación y la vida laboral, los estereotipos de género a los medios de comunicación, la subrepresentación de los hombres en las profesiones de la educación y los problemas de salud o la propensión a actitudes de riesgo entre hombres y jóvenes.

En Noruega, por ejemplo, uno de los temas que destaca es la lucha contra los estereotipos de género y la segregación laboral de los hombres en ocupaciones típicamente femeninas. En este sentido se han puesto programas que tienen como objetivo, por ejemplo, pasar del 7% de representación del profesorado masculino en la educación infantil (el año 2002) al 20% los próximos años. Otro ejemplo en Noruega es el espaldarazo gubernamental, a través del Ministerio de los Niños y de Igualdad, a un centro nacional de recursos para hombres, REFORM. Esta institución, que opera a todo el país, fue creada el año 2002 con el objetivo de trabajar por la igualdad de género a través de la mejora de la situación de los hombres y la movilización de recursos para hombres para el desarrollo en áreas no tradicionalmente asociadas con los roles de género masculinos. Este centro tiene como objetivos aportar conocimientos sobre la vida de los hombres y la aplicación de estos conocimientos a la práctica, a la vez que quiere estimular la reflexión sobre los roles, los estereotipos y las responsabilidades de los hombres y ayudar los hombres en las fases o situaciones de la vida en qué experimentan dificultades. Estos objetivos se consiguen mediante la búsqueda, la implementación de programas, las acciones y campañas y el asesoramiento y la consultoría.

Aun así, como indica Ketola (2007), en la mayoría de países de esta zona la igualdad de género todavía está centrada en el punto de vista de las mujeres. En los últimos años, pero, se ha comenzado a dar importancia al significado de los hombres en la promoción de la igualdad de género.
La inclusión de los hombres en las políticas de igualdad de género al centre de Europa.

Alemania y Austria se caracterizan por sus políticas conservadoras hacia la familia. Aún así, los últimos años los dos países han elaborado políticas dirigidas a la promoción de la paternidad activa, con el objetivo de animar los hombres a tener más responsabilidades en el cuidado de los hijos y/o hijas. Por ejemplo, en Alemania el permiso de paternidad se reformó el 2007 por dar la posibilidad a los hombres de tener un permiso intransferible de dos meses. Otra característica de estos países ha sido la puesta en marcha de planos de acción por combatir la violencia contra las mujeres, que incluyen medidas para el tratamiento de los perpetradores de la violencia.

En Austria, el año 2001, se creó una unidad de asuntos de hombres dentro del Ministerio de Seguridad Social. Un hecho distintivo de esta unidad es que está dedicada casi exclusivamente a la búsqueda y la implementación de programas en temas específicos de hombres, como por ejemplo las consecuencias del divorcio para los hombres, el suicidio, la salud la conciliación de la vida laboral y familiar los problemas de los jóvenes, etc.
Esta unidad también coordina las políticas de hombres en Austria y promueve el trabajo con hombres a través de la consultoría, la educación y el encuentro entre hombres y con hombres. Esta unidad, pero, atendido su carácter específico, no siempre ha obtenido el apoyo de las asociaciones que trabajan en temas de género y del movimiento de hombres del país. El motivo es que la perspectiva de género y el enfoque ideológico es discutible. Esta unidad ha sido impulsada por el partido en el gobierno, de derechas y nacionalista, próximo al enfoque conservador y esencialista de la masculinidad.

 Un aspecto interesante en Austria es que cada una de las nueve provincias del país tiene un centro de servicios para hombres. Estos servicios regionales cuentan con la financiación y apoyo de los gobiernos regionales o locales y, en algunos casos, con el apoyo del Ministerio de Seguridad Social. EL objetivo de estos centros y servicios es el apoyo a los hombres en la igualdad de género y proporcionar servicios específicos de género para hombres y jóvenes. Las áreas que trabajan son el asesoramiento (relaciones, divorcio, sexualidad, crisis, víctimas de abuso sexual y violencia, familia y paternidad, trabajo y conciliación, salud y ley). Tienen programas y psicoterapias dirigidas a hombres violentos, hacen campañas de sensibilización y difusión pública, trabajan con jóvenes (amor y sexualidad, prevención de la violencia física y sexual, identidad masculina y conductos de riesgo y salud) y hacen búsqueda en género y masculinidades.

Muchos de estos centros, como por ejemplo el Männerberatung de Graz, de la región de Estíria, están coordinados y trabajan conjuntamente, en proyectos de búsqueda y formación, con centros y servicios para mujeres, como por ejemplo el Frauenservice de la misma localidad.

La inclusión de los hombres en las políticas de género en España: islas en un océano
En España la inclusión de hombres en las políticas de género surgió, inicialmente, por la voluntad y el protagonismo de una serie de personajes del movimiento de hombres del país. Esto ha hecho que los programas y las políticas de género dirigidas a hombres sean testimoniales y con poca incidencia.
Los últimos años, pero, han surgido iniciativas institucionales como Gizonduz, en el País Vasco, que son ejemplos exportables de como incluir los hombres en las políticas de igualdad de género (ver el subapartado siguiente).

El primer programa que incluyó los hombres en las políticas de igualdad de género fue el Programa “Hombres por la Igualdad” del Ayuntamiento de Jerez dentro de la Delegación de Igualdad y Salud. Este programa se inició el 1999 y todavía está en funcionamiento. El programa cuenta con tres miembros estables, que se dedican al trabajo con hombres haciendo tareas de búsqueda y de sensibilización, y que ponen el acento sobre todo en la prevención de la violencia.

Otro modelo lo representa la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE), nacida el 2001 en Málaga y que hoy tiene delegaciones en Catalunya, Murcia, Canarias y otras partes de España. A diferencia de las anteriores, esta asociación no está vinculada a ninguna administración y desarrolla sus programas e iniciativas a partir de las subvenciones regionales y estatales y de las aportaciones de sus socios.

A raíz de la creación del Ministerio de Igualdad el 2007 se iniciaron conversaciones con las asociaciones, grupos de hombres y hombres significativos del movimiento de hombres en España por iniciar algún tipo de política de igualdad de género que incluya los hombres. El responsable de estas conversaciones es el delegado del Gobierno para la violencia de género. Hasta ahora, pero, la única política de igualdad de género dirigida a hombres será la puesta en marcha del teléfono para hombres en crisis, con la idea de contribuir con políticas preventivas a otro modelo de masculinidad.

Una iniciativa reciente y prometedora es el acuerdo que han firmado el Servicio Gallego de Promoción de la Igualdad de Hombres y Mujeres, la Dirección general de la Mujer de Castilla y León y la Comisión para la Ciudadanía e Igualdad de Género de Portugal por poner en marcha, conjuntamente en las tres áreas, un programa que pretende promover las políticas de igualdad dirigidas a los hombres. Este programa, denominado “Ellos también”, que se inició el último trimestre del año 2009, promoverá las redes de intercambio de información, experiencias, resultados y buenas prácticas en materia de conciliación y corresponsabilidad. Uno de los objetivos del programa es la constitución y el apoyo de asociaciones y grupos de hombres por la igualdad en Castilla León, Galicia y Portugal.

Gizonduz: la inclusión de los hombres en la igualdad de género al País Vasco.
Quizás la iniciativa más interesante y ambiciosa en este momento es la iniciativa Gizonduz del Gobierno Vasco (Gizonduz significa hacerse hombre con la igualdad). Este programa nace de la voluntad política de la Administración vasca, que apuesta decididamente por este programa.
La característica más relevante es que se trata de un programa institucional, con un presupuesto anual de medio millón de euros (el 2008), integrado dentro de la estructura de Emakunde, Instituto Vasco de las Mujeres.

El objetivo de esta iniciativa es la promoción e implicación de los hombres en la igualdad de género. El equipo de Gizonduz desarrolla una serie de medidas encaminadas a hacer que los hombres aumenten su concienciación e implicación en la igualdad de género. Estas se resumen en medidas de sensibilización, de formación y medidas por promover la corresponsabilidad en el trabajo doméstico y de cuidado.
Un aspecto importante es que el presupuesto de Gizonduz no supone un recorte de los recursos destinados a las mujeres, sino lo contrario. Efectivamente, conjuntamente con el presupuesto por desarrollar Gizonduz, el Instituto Vasco de las Mujeres recibió el 2008 más partida presupuestaria que el año anterior.

La inclusión de los hombres en las políticas de igualdad de género en Catalunya
En Catalunya, a diferencia de otras partes del Estado español, el movimiento de hombres por la igualdad se ha iniciado recientemente. Los primeros referentes los encontramos a los años 2003 y 2005 con los simposios sobre masculinidades organizados por la Concejalía de Mujer y Derechos Civiles del Ayuntamiento de Barcelona. Estos acontecimientos, especialmente el primer simposio, dieron lugar a la constitución de algunos grupos de reflexión de hombres, que fueron la semilla para la creación de asociaciones como “Homes Igualitaris - AHIGE Catalunya” , “Homes en Diàleg” y “Homes en Busca”. Estos grupos ponen sobre la mesa la necesidad de hacer políticas de igualdad dirigidas a los hombres.

En el ámbito político, en Catalunya no ha habido una voluntad clara de incluir los hombres en las políticas de igualdad de género. Los últimos años, pero, especialmente desde el Área de Igualdad y Ciudadanía de la Diputación de Barcelona, desde la Concejalía de las Mujeres y Juventud y Usos del Tiempo del Ayuntamiento de Barcelona y desde las concejalías de Género e Igualdad de algunos ayuntamientos, como por ejemplo Sitges, Sant Boi de Llobregat y otros, se están impulsando algunas iniciativas en este sentido. Estas iniciativas son más bien testimoniales, puntuales y con pocos recursos, pero han significado la creación, por ejemplo, del Servicio de Atención a Hombres para la Promoción de Relaciones no Violentas (SAH) del Ayuntamiento de Barcelona y la realización de las II Jornadas de inclusión de hombres en las políticas de igualdad de género (organizadas por Homes Igualitaris - AHIGE Catalunya) o el dossier sobre hombres y usos del tiempo de la Concejalía de Usos del Tiempo del Ayuntamiento de Barcelona.
Para consolidar estas y otras actividades de las asociaciones de hombres por la igualdad de género se hace necesaria la voluntad política, el apoyo institucional y los recursos necesarios para que en Catalunya se desarrollen políticas integrales de igualdad de género.

Conclusiones y recomendaciones
La experiencia del desarrollo de políticas de igualdad de género en los países más adelantados en términos de igualdad parece tener una secuencia lógica.
En un primer momento se hacen políticas que tienen el objetivo de mejorar la situación de las mujeres y la desigualdad estructural entre los géneros, especialmente en temas como la participación de las mujeres en el mercado laboral, la segregación laboral y la discriminación salarial, la participación política y en la toma de decisiones, el acceso a los recursos y la educación, la violencia de género y la vulnerabilidad de las mujeres con menos recursos, del mundo rural o de otras etnias, culturas o religiones.

En un segundo estadio, se pone en marcha el mainstreaming de género que, aunque incluye explícitamente los hombres, en la práctica consiste, básicamente, en evaluar el impacto sobre las mujeres de todas las decisiones políticas, programas y presupuestos de las administraciones públicas.
En un tercer momento se empiezan a incorporar los hombres a las políticas de igualdad y el mainstreaming de género. De buen comienzo, la perspectiva se sitúa en la idea que esta inclusión repercute en la mejora de la situación de las mujeres, y posteriormente en medidas específicas que mejoran la situación de los hombres.

En España y especialmente en Catalunya la inclusión de los hombres en las políticas de igualdad de género ha llegado muy recientemente. En estos momentos el ejemplo más prometedor y decidido es la iniciativa Gizonduz del Gobierno Vasco. Es una oportunidad para otras administraciones, especialmente la catalana, de aprender de una experiencia hecha sobre el terreno y de decidirse a impulsar y apoyar la inclusión de los hombres en las políticas de igualdad y las políticas específicas para hombres.

Queremos acabar estas conclusiones sugiriendo algunas recomendaciones o aspectos que hace falta tener en cuenta a la hora de incluir los hombres en las políticas de igualdad:

La voluntad política de incluir los hombres en el mainstreaming y la igualdad de género es el primer paso que cualquier administración se debe plantear. Tener claro que esta inclusión debe contribuir al desarrollo de los hombres como seres humanos más allá de los límites que los impone la esfera productiva y las consecuencias de la construcción de la masculinidad hegemónica, como por ejemplo problemas de salud, analfabetismo emocional, tendencia al riesgo y a la violencia. Como señalan Scambor y Scambor (2008) los cambios económicos actuales imponen una presión especifican sobre muchos hombres; si el mainstreaming de género se conecta con un contexto de justicia social y de redistribución de la producción y la reproducción, es posible trabajar por una masculinidad igualitaria, sostenible y no violenta.

Se tiene que asumir, que los hombres pueden tener poco interés en actividades dirigidas a la igualdad de género, en cuanto que comportan una pérdida de poder y de privilegios. Para contrarrestar la resistencia patriarcal se debe empezar por el trabajo con niños y jóvenes, por dar la posibilidad de ofrecerles una visión más amplia del género, desatada de los estereotipos y roles tradicionales. Las campañas de sensibilización, asertivas, que destacan qué se gana con el cambio, especialmente en algunos momentos clave de la vida de los hombres, como por ejemplo la paternidad o la cuidado de uno mismo (la salud) o de los otros, pueden ser especialmente útiles en este sentido.

Se debe partir de la base que las acciones encaminadas a la inclusión de los hombres en la igualdad de género no sólo mejoran la situación de los hombres, sino que también tienen repercusión en la situación de las mujeres. Por ejemplo, promover la corresponsabilidad doméstica de los hombres o la paternidad responsable, con leyes o campañas de sensibilización, tiene un efecto directo sobre la situación de las mujeres.

Promover la participación de los hombres en las acciones dirigidas a la mejora de la situación de las mujeres. Los hombres no acostumbran a participar en los debates, las acciones y las políticas de género e igualdad. Por un lado, porque el género está asociado todavía a un tema de mujeres y por otro porque la mayoría de expertos y expertas y personas que trabajan en temas de género son mujeres. Una mayor participación de los hombres en los debates sobre género y también en las acciones dirigidas a la mejora de la situación de las mujeres puede enriquecer este debate y estas acciones, aportando el punto de vista de los hombres, nuevos ángulos y temas de debate. Un argumento a favor de esto es que la promoción de la igualdad de género es un asunto tanto de las mujeres como de los hombres. En este sentido hace falta apoyar las asociaciones de hombres igualitarios existentes o promover la creación de las mismas.

Por otra parte, la no inclusión de los hombres en las políticas de género puede implicar el crecimiento de movimientos de hombres que reivindiquen derechos desde posiciones neomachistas; un ejemplo son algunas asociaciones de padres separados que piden la custodia compartida (Lorente, 2008). En este sentido, Holter (2003) señala que los hombres se han de incluir en el mapa, tanto en términos de problemas y obstáculos como en términos de posibilidades y oportunidades.

Por otra parte, las voces más escépticas acostumbran a argumentar que esto supondrá una disminución de los recursos destinados a la promoción de las mujeres. Por lo tanto, es importante, como indican los organismos internacionales, que los programas y las estrategias dirigidas a los hombres no salgan de los recursos destinados a las mujeres.
No se trata de crear institutos de hombres, en paralelo a los de mujeres, sino de diseñar políticas de género que tengan en cuenta a los hombres y mujeres, leyes de igualdad que también hagan referencia a los hombres, programas específicos que trabajen por la inclusión de los hombres en la igualdad de género.

Hay al menos cinco temas que afectan los hombres y que se deberán tener en cuenta a la hora de incluirlos en las políticas de igualdad de género:
* La conciliación de la vida laboral y familiar paternidad y corresponsabilidad doméstica.
* La violencia contra las mujeres (y también la violencia de los hombres contra otros hombres y la homofobia).
* Hombres y salud (y la prevención de las conductas de riesgo).
* Hombres y divorcio (y la custodia compartida de los hijos y/o hijas).
* Los estereotipos y roles de género en los niños y jóvenes (la construcción de la masculinidad y el fracaso escolar de los chicos).

Finalmente, las políticas de igualdad de género dirigidas a los hombres deben tener en cuenta las dimensiones de diferencia social o desigualdad (por ejemplo, clase social, etnia, orientación sexual, generación, situación de vida, etc.). Es necesario, cuando se trata de incluir a los hombres en la igualdad de género, tener en cuenta la complejidad y las diferentes situaciones que afectan a los hombres. En este sentido es importante hacer referencia, en las estadísticas y la investigación, a estas dimensiones de diferencia y desigualdad social entre los hombres.

Referencias bibliográficas

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NOTAS
"¿Por qué son necesarias las políticas de igualdad de género dirigidas a hombres?" es un artículo publicado en catalán en la revista semestral “Barcelona Societat”, Dossier “Desigualtat i gènere”, nº 17, marzo 2010, pp 152-161. Traducido al castellano para la revista online HOMBRES IGUALITARIOS, de Ahige, por Bernat Escudero.

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